Una de las partes más complicadas de enseñar es dónde se espera que el animal haga sus necesidades. Un perro que no aprende esto, frecuentemente termina confinado en un patio o en un albergue para animales.
La edad más adecuada para comenzar.- En la práctica no existe una edad en la que el perro pueda empezar a aprender algo, sino que esto debe suceder de forma natural desde que es cachorro. A partir de los primeros días de convivencia, después de que se haya ambientado, tanto en lo que concierne a no defecar dentro de casa o no mordisquear los muebles, como al establecer una relación de juego-confianza que llevará al cachorro a reconocer en el propietario a su amo, al que tiene que ofrecer su afecto y obediencia innatos.
Seriedad, paciencia y constancia.- A cualquier edad y en cualquier fase del adiestramiento conviene adoptar, además de una buena dosis de seriedad, paciencia y constancia, lo que se denomina 'refuerzos positivos', es decir, premios en forma de caricias, galletas y juego, y 'refuerzos negativos', que no son verdaderos castigos, sino más bien experiencias o situaciones desagradables que el perro sufrirá en caso de falta de obediencia. El uso de estos últimos es muy delicado ya que, si se utilizan mal, podrían cuestionar el equilibrio del perro o, incluso, el trabajo ya realizado. Sólo se utilizarán, por tanto, en casos especiales y bajo la atenta guía de expertos.
En cualquier caso, no hay que exigirle demasiado, sino sólo desarrollar de forma idónea los comportamientos innatos del cachorro



