En cautividad los jerbos se reproducen mejor si se los tiene en parejas. Dos o más hembras con un macho resultarán un desastre o fallo; o bien no habrá crías, o bien las hembras podrían llegar a matar al macho. Al perder a su compañero, un jerbo hembra se resiste a recibir a uno nuevo, y puede incluso llegar a rechazarlo completa y definitivamente.
MADUREZ Y REPRODUCCIÓN
La madurez sexual se alcanza entre las edades de nueve y doce semanas. Generalmente los sexos pueden distinguirse a las tres semanas. El cuerpo del macho tiene un bulto cónico -normalmente con un mechón de pelo- cerca de la base de la cola, y hay una bolsa escrotal de color oscuro. La grupa de la hembra es más redondeada; la abertura genital está cerca de la abertura anal. Como regla general, los machos maduros son algo más grandes y más pesados que las hembras.
El emparejamiento inicial de los jerbos casi siempre resulta en compatibilidad si se junta a la parejita cuando ya han alcanzado la madurez. Cuando compres tus jerbos en una tienda, es posible que este detalle ya haya sido tenido en cuenta; de no ser así, en dos o tres días podrás notar si se trata de un "matrimonio feliz" o no. Una vez que la pareja se haya establecido de este modo, será posible dejar al macho con la hembra permanentemente sin poner en peligro su seguridad, incluso mientras la hembra esté amamantando a su camada.
Si quieres, puedes poner una caja de nidificación de madera o de metal (con una entrada adecuada), pero la mayor parte de los jerbos parecen sentirse satisfechos con nidos hechos con tela, papel u hojas, que ellos despedazan en tiras con sus dientes y manos. Tanto el macho como la hembra participan en este proyecto.
Tus mascotas pueden reproducirse durante todo el año; aparentemente no hay variaciones estacionales en este sentido. Puede producirse un apareamiento inmediatamente después del nacimiento de una camada, y a veces durante el período de lactancia de los cachorros. El período de gestación es de unos 24 días.
O eres muy observador, o puede que no seas capaz de detectar un embarazo a menos que peses a la hembra. Como los jerbos suelen ser tan tranquilos, es posible que la primera indicación de una nueva camada sean las agudas llamadas de los animalitos recién nacidos. La mayoría de las camadas nacen durante la noche o bien temprano por la mañana; sin embargo, se han dado casos de algunos nacimientos a media tarde.
El parto es relativamente sencillo e indoloro, y una camada grande puede nacer en un período de sólo una hora, aproximadamente; como no es necesario que prestes ninguna ayuda, conviene que simplemente dejes a la hembra tranquila durante ese período.
El tamaño de la camada puede variar entre uno y diez cachorrillos, siendo el promedio de unas cuatro o cinco crías por camada; la relación entre machos y hembras es prácticamente de uno a uno. La mayor parte de las hembras tendrán su primera camada más o menos a los seis meses de edad. Aproximadamente un tercio de las hembras pueden tener su primera camada a una edad de tres o cuatro meses.
La vida reproductiva de la hembra puede durar unos 20 meses, aunque generalmente se termina a una edad de unos 14 meses.
CONSEJOS PARA LA REPRODUCCIÓN
Como propietario de animales, es posible que no puedas duplicar algunas de las condiciones favorables que pueden conseguir los criadores profesionales de jerbos. No obstante, si sigues los consejos que damos a continuación, debieras tener excelentes posibilidades de éxito en la reproducción de tus jerbos: 1) Asegúrate de que los animales tienen suficiente espacio en la jaula, y una cantidad adecuada de material de lecho y para anidar; 2) Proporciona a tus jerbos una dieta con un contenido proteínico relativamente alto y baja en grasas; 3) Proporciónales suficiente intimidad -una jaula con una o más paredes opacas puede ayudar-; 4) Sitúa la jaula en un lugar donde haya un mínimo de perturbaciones debidas al ruido de la casa y del tráfico; 5) Evita las manipulaciones innecesarias de los jerbos al atardecer.
LOS JERBOS JÓVENES
Los jerbos nacen desprovistos de pelaje y de color rosado, ciegos, sordos y sin dientes. Tienen algo más de 2,5 cm de longitud y pesan unos 3 gramos. El porcentaje de supervivientes del parto es relativamente alto, y el canibalismo es raro. Si la hembra devora a sus crías, es posible que éstas hayan muerto a causa de una falta de leche debida a su vez a una deficiencia vitamínica; puedes evitar esto dando a la hembra algo de leche evaporada durante la preñez y la lactancia.
Puedes dejar al macho con la hembra y con la camada, aunque sus deberes consistirán sólo en guiar ocasionalmente a los jóvenes de regreso al nido, y en sentarse en éste para ayudar a mantener a las crías a una temperatura adecuada.
La primera semana de vida es crítica. No se recomienda manipular a los animales durante este período -este tipo de intromisión puede ser causa de que la madre, involuntariamente, aplaste, asfixie o abandone a los pequeños.
Es posible que algunas hembras fracasen con una camada, y que sin embargo en la siguiente todas las crías sobrevivan. Cuando los jóvenes se alejan del nido -lo que puede suceder a una edad muy temprana- generalmente la madre los devolverá cogiéndolos con sus manos, o incluso levantándolos con el hocico. Al parecer estas acciones no causan ningún daño a las crías. Después se ocupará de volver a formar el nido para mantener a todos sus hijitos abrigados y seguros. Si la camada es grande, algunas hembras mantienen a las crías en dos nidos, dividiendo sus atenciones entre los dos, por partes iguales.
Aunque se puede ofrecer a la hembra que está amamantando a sus crías algunos trocitos de pan duro empapados en leche, esto no suele ser necesario si le estás dando una dieta equilibrada y suficiente cantidad de agua para beber.
A los tres días, aproximadamente, los jovencitos comienzan a adquirir cierta pigmentación oscura y puedan arrastrarse con dificultad. A los cinco o seis días, ya es visible una pelusilla de color gris, y se abren las orejas. A las dos semanas, el pelaje ya es de color marrón rojizo. Al cabo de unos pocos días, la mayor parte de los jerbos ya tienen incisivos para sus primeros intentos de roer, sus párpados comienzan a separarse, y su actividad es más coordinada.
A la edad de tres semanas, los jerbos deben pesar unos 15 gramos. Para entonces ya pueden ingerir alimentos sólidos, beber en un bebedero de botella, trepar por la malla de alambre, ponerse de pie, saltar y tamborilear con sus cuartos traseros. Aunque pequeñitos, ya son verdaderos jerbos y habrá llegado el momento de destetarlos. Parecería que es una edad demasiado tierna para el destete, pero los animales se adaptan fácilmente, y es importante apartar a las crías de sus padres para evitar los problemas de espacio y cuidados de los padres si se diera el caso de que otra camada llegara en pocos días (aunque esto sea la excepción más que la regla).
A esta edad, las crías pueden ponerse en jaulas separadas después de haber determinado su sexo, o pueden ponerse en una jaula comunitaria hasta que tengan unas ocho semanas de edad; a esta edad hay que separarlos para evitar los cruces entre hermanos. Al emparejar a los jerbos, conviene que el parentesco no sea más próximo que el de primos en segundo grado.
Los jóvenes pueden alojarse en habitáculos más reducidos que los adultos, pero has de calcular un mínimo de unos 0,25 metros cuadrados por animal.
Durante la primera semana después del destete, puede que quieras poner algo de cereales de desayuno sin azúcar con la comida normal de los jerbos; es un alimento fácil de suministrar y a los jerbos parece gustarle. También se les puede dar algo de pan duro empapado en leche. Siempre que la boquilla del bebedero se ponga a una altura lo suficientemente baja como para que la alcancen los jóvenes, éstos aprenderán su uso rápidamente.
En algunas camadas puede haber uno o dos animales más débiles, debido a problemas de crianza o a deficiencias dietarias. Muchas veces estos jerbos crecerán hasta adquirir un tamaño normal y no se diferenciarán de los otros cachorros de su camada. Si los hermanos y hermanas abusan de estos animalillos más débiles, puedes aislar a éstos últimos para darles una oportunidad de desarrollarse sin demasiados problemas.




